Dúo Martín-Verdugo

Tomás Martín, castañuelas; Javier Verdugo, guitarra

Estos reconocidos intérpretes aúnan dos instrumentos icónicos de la cultura española: las castañuelas y la guitarra española. Una fusión que logra capturar el alma de la música española, desde las raíces del folclore hasta las composiciones más refinadas del repertorio clásico.

TEMPO CLÁSICO

De la repetición a la suspensión

Claudia Pérez Iñesta, piano solo y electrónica

La pianista vallisoletana dirige su mirada a la composición actual, interpretando estrenos mundiales y obras recientes de compositores españoles residentes en Berlín, o ligados a la ciudad, como exponentes del talento de su generación, junto a pilares del siglo XX como I. Albéniz y Mompou.

TEMPO CLÁSICO

Forma, fantasía y pasión

Eva Arderius, violonchelo; Nicolás Margarit, piano

La excelente cellista, primer premio del Concurso Nacional de JME, y la pianista, muestran el tránsito del clasicismo al romanticismo tardío, a través de la música de Beethoven, Schumann y Rachmaninov, diferentes maneras de entender la relación entre estructura, imaginación y emoción.

TEMPO CLÁSICO

Diálogos del siglo XVIII

Laia Terré, violonchelo; Lorenzo Rupil, clave

Ganadores del Concurso Nacional de JME, ofrecen un viaje musical por la Europa del siglo XVIII, desde Italia a Francia y hasta la península ibérica, con obras de Geminiani, Bononcini, Berteau, Dard y Pablo Vidal. Diversidad de estilos y sensibilidades en un mismo tiempo.

TEMPO CLÁSICO

La Desconquista

Finales del siglo XVI. A bordo de una barca a la deriva, tres náufragos reman para alcanzar las costas del Nuevo Mundo. El capitán Hernán Galán busca la gloria, el marino Fulano busca el oro, el misionero fray Pío busca almas para la fe. Los tres vivirán mil peripecias y desventuras en alta mar y en costas desconocidas para descubrir que nadie es quien dice ser y nada es como parece. Y descubriendo el Nuevo Mundo quizá se descubran a sí mismos…

Una fiesta escénica y musical que gira en torno a las ambiciones, obsesiones, miedos y angustias del Imperio donde no se ponía el sol, en su afán de conquista y en su pasmo ante la nueva realidad de un continente aún desconocido. Una visión mordaz y delirante con textos y música originales, humor vertiginoso, poesía escénica y un quinteto de comediantes inimitables. ¡Ron Lalá se lanza a la Desconquista!

Verbena, imprenta y café

Un grupo de mujeres y hombres sonríe en una fotografía. Se han reunido para celebrar el éxito de La realidad y el deseo, el poemario del sevillano Luis Cernuda, uno de los más jóvenes del grupo. La cita es en el restaurante Rojo de la calle Botoneras en Madrid, el 20 de abril de 1936. A izquierda y derecha de la mesa colmada de botellas de vinos, platos y copas, distinguimos a Concha Méndez, Vicente Aleixandre, Pablo Neruda, María Teresa León, José Bergamín, Manuel Altolaguirre, Helena Cortesina, Rafael Alberti y Federico García Lorca, entre otros. Fue aquella ocasión, sin que pudieran saberlo, una de las últimas en que pudieron reunirse para celebrarse. Llevaban más de una década haciéndolo, reuniéndose y celebrándose al calor de las verbenas, de las imprentas, de los cafés; empujados unos y otras por lazos de amistad, de admiración, de reconocimiento y de fértiles disensos.

Es precisamente esta preciada sustancia de la amistad, esta condición constelada, de enjambre de talentos y de talantes, el punto de partida de nuestra obra de Teatro Documental y de Objetos. Mostramos así también una nómina más compleja y completa que la habitual porque junto a los nombres más estudiados y explorados desde la academia y la ficción aparecen otros que merecen sin duda nuestra atención: cineastas, músicos, dibujantes, intérpretes, ellas y ellos. Además lo hacemos desde una luz inesperada porque antes de la traumática disolución de ese “grupo de grupos”, antes de la guerra y del exilio, estuvo una alegría prodigiosa que se derramaba en aquellas verbenas, en las imprentas, en los cafés.  En la “eternidad vulnerable de las fotografías” sonríe todavía esa amistad centelleante. El teatro puede hacer presente esa alegría, esa amistad, ese prodigio que hemos llamado Generación del 27.

Una producción del Teatro Calderón de Valladolid, Contemporánea Condeduque de Madrid, el Teatre Municipal de Girona, Compañía Xavier Bobés y otros coproductores por confirmar.

Con el apoyo del Área de Artes Escénicas del Ayuntamiento de Murcia y del Patronato Lorca Diputación de Granada, y otros por confirmar.

Con la ayuda del Centro Generación del 27 de Málaga, Fundación José Caballero Thomas de Carranza de Huelva, Fundación María Zambrano de Vélez Málaga, Fundación Gerardo Diego de Cantabria, Fundación Gregorio Prieto, Museo Ramón Gaya y Archivo Juan Guerrero de Murcia, Centro Federico García Lorca de Granada, Herederas y Herederos de José Bergamín y Rafael Rodríguez Rapún, Editorial Renacimiento, y otros por confirmar.

FAUST. Hecho, no dicho

Fausto: es un nombre que lleva consigo toda su historia, y ahora me gustaría sacarlo de su hogar literario. Este Fausto —una cosa desconocida, una comedia o un clown— invierte el terreno de juego y podría incluso enseñarle a Mefistófeles que, para un artista, la condena y la redención son lo mismo. Los medios que tengo intención de usar para la puesta en escena son los de siempre: sombra, piel, el segundo mundo dentro de este.

Coproducción: Teatro Calderón de Valladolid. 

Diálogos

Algunas de estas piezas breves se publicaron y otras no. Nacieron como poemas escénicos, sin esperanza de subir a los escenarios, y fueron rescatadas al completo por Andrew A. Anderson en 1998. Son momentos de recogimiento de Lorca con su cuaderno sin importar nada más que las imágenes que ese momento le asaltan libres, inconexas, bellas, sonoras, tristes. Podrían ser hojas dentro de la cabeza, o ruedas que se desgajan de su bicicleta, gotas de semen sobre una mesa, hombres fuertes muertos de hambre que vuelan. Celebrar la generación del 27 con estos poemas escénicos hechos para morir y resucitar, abrirles las puertas del teatro para que se corten el alma y sangren de alegría es la propuesta del Centro Dramático Nacional para participar de la celebración de uno de nuestros momentos literarios más brillantes de la historia. Grandes palabras que deben hacer reír a los caracoles en su cesta, esperando a que los cocine un maestro en silencio mientras una mujer blanquísima alimenta con la leche de sus senos al sediento marinero. Los Diálogos se escribieron en su mayor parte en un verano de hace 100 años y siguen rodando con sus ruedas y su mástil hasta hoy para regalarnos tiempo, amor, libertad y muerte.

Alfredo Sanzol

El Centro Dramático Nacional se sumará a la celebración del Centenario de la Generación del 27 con una pieza basada en los Diálogos de Federico García Lorca.

Madrid, 30 de octubre de 2025. El Dramático prepara, para la conmemoración del Centenario de la Generación del 27, el estreno de una producción teatral a partir de todos los Diálogos de Federico García Lorca a cargo de Alfredo Sanzol.

Estas piezas breves son momentos de recogimiento de Lorca con su cuaderno, sin importar nada más que las imágenes que en ese momento le asaltan. Nacieron como experimentos surrealistas, publicados algunos de ellos en vida del autor, mientras que otros permanecieron inéditos hasta que fueron rescatados por Andrew A. Anderson en 1998.

Conmemorar a la Generación del 27 con la puesta en escena de estos textos es la propuesta del Centro Dramático Nacional para unirse a la celebración de uno de los momentos literarios más brillantes de nuestra historia.

One song: Histoire(s) du Théâtre IV

Un grupo de performers entra en la arena para un ritual fascinante sobre la despedida, la vida y la muerte, la esperanza y la resurrección. A través de la metáfora de una competición/concierto en directo, con comentarista y animadora incluidos, Miet Warlop nos invita en ONE SONG a formar una comunidad y a trascendernos a nosotros mismos como si se tratara de una celebración.

Afanador

Afanador eclosiona en la tensión entre la fascinación que se emana de las fotos de Ruven Afanador, y mi propia fascinación por todo el misterio, tan diurno y a la vez tan nocturno, que en su día fascinó a Ruven. Estudié fotografía y soy nieto de fotógrafo. Aunque nunca me dediqué profesionalmente a la fotografía siempre la tuve muy presente en mi trabajo como creador de mundos y director de escena. Con su impresionante labor de escenificación y evocación de la imagen, Ruven Afanador me ha impulsado a reflexionar sobre el parentesco vital entre composición fotográfica y coreográfica: el desafío carnal que es, en ambas, capturar la vida – eso, que, por definición, no se deja capturar. Ruven Afanador observa el flamenco a través de una lente deformante, hecha de sueño, deseo y memoria. Si los elementos de la tradición son tranquilizadores por definición, ¿qué ocurre cuando estos se vuelven extraños e irreconocibles? La mirada surrealista de Afanador sobre el flamenco es muy parecida a la mirada sobre el mundo que ha nutrido en estos años mi trabajo al mando de La Veronal: no representar el mundo que existe sino inventar uno nuevo.

Marcos Morau